Economia compartida: Una nueva tendencia economica se abre paso (parte 1)

El consumo colaborativo gana seguidores, gracias a las nuevas tecnologías e Internet, pero también detractores
Ecpnomia cooperativaEl consumo colaborativo, también llamado “economía compartida”, reinventa las formas tradicionales de compartir, colaborar, intercambiar, prestar, alquilar y regalar que ya existían y las redefine, amplia y orienta, gracias a las nuevas tecnologías, redes sociales e Internet. Sin embargo, son muchos los sectores del llamado “consumo tradicional” que se oponen a este tipo de economía alternativa. Por Rosae Martín Peña.
El escritor de la revista TIME, Bryan Walsh escribía hace un par de años que “algún día miraremos al siglo XX y nos preguntaremos por qué comprábamos tantas cosas”.La tendencia que han marcado los últimos tiempos ha sido la de poseer, consumir y almacenar, sin cuestionar en ocasiones este tipo de comportamientos.Sin embargo, con la crisis económica, el avance de las nuevas tecnologías, las redes sociales e Internet, al consumo tradicional le está saliendo  un nuevo competidor, el llamado consumo colaborativo, que cada vez tiene más presencia, por las múltiples posibilidades y ventajas que ofrece a los consumidores.
Algunas de las manifestaciones de este modelo de “economía compartida” son la posibilidad de compartir un trayecto de coche (Blablacar), alquilar vehículos entre personas (Socialcar), buscar diferentes modos para aparcar (YesWePark), intercambiar casas (Knok), dar nueva vida a libros viejos (Bookmoch) o compartir la red wifi (FON), entre otras.
Del poseer al compartir
Frente a la idea nuclear del consumo tradicional de ser propietario de bienes y servicios, el consumo colaborativo es un amplio y variado movimiento que defiende el acceso a esos bienes y servicios, pero sin poseerlos. En la web de consumo colaborativo de Albert Cañigueral se recoge que “la sociedad  de propietarios, el hiperconsumo, y el diseño para la basura son, simplemente, insostenibles”.
Por ello, al hiperconsumo basado en el crédito, la publicidad y la propiedad individual le ponen freno las ideas que pretenden caracterizar el siglo XXI, basadas en iniciativas de economía compartida a  través de la reputación, la comunidad y el acceso compartido.
Desde el movimiento también se hace especial hincapié en que compartir, colaborar, acceder e intercambiar bienes y servicios proporciona más beneficios y satisfacciones que el individualismo y la sociedad de usar y tirar.

Continuara….